EL MIEDO

Posted on Agosto 24, 2009. Filed under: Columnas |

arbol

Hay tres cosas que pueden provocarte la muerte: el hambre, el frío y el miedo. Esto se lo escuché, hace muchos años, a un pescador de donde yo viví mi niñez y adolescencia.

Era febrero de 2003, en medio de no entender por qué pasan ciertas cosas, logré ingresar a la habitación del Hospital del Trabajador, donde se encontraba un amigo que había sufrido un accidente que lo dejó cuadrapléjico.

Me dijo que lo que estaba sintiendo no era miedo, sino pavor; necesitaba saber salir de la angustia profunda de verse sin ningún movimiento.

En lo personal, años antes había experimentado un sentimiento profundo de temor diferente, producto de la llegada a mi casa de dos autos Chevrolet Opala que traían a unos ocho miembros de la CNI, los cuales pretendían entrar por mí.

Me llamaron telefónicamente, advirtiendo que por andar apoyando a gente de la Vicaría de la Solidaridad debía acompañarlos. El miedo me heló hasta el último pelo, que en ese momento sí tenía.

Decidí desenfrenadamente arrancar. El angustiante momento no fue fácilmente superado y sólo hoy lo cuento con relajo.

El avión comenzó a perder altura, me cuenta una amiga que viajaba dentro de Europa, nos avisaron todo eso a lo que uno acostumbra no poner mucha atención cuando carretea por la pista, pero estando en el aire se torna una complicación de pavor saber que, probablemente, esas indicaciones podrían convertirse en las últimas.

Si este enorme bus aéreo se precipitaba, es el momento en que no haces más que rezar, pensar en los tuyos, comenzar a sudar y darte cuenta de que el pánico se apodera de los pasajeros.

Germán vio su examen y era VIH positivo. En medio de su asombro, entró a apoderarse de él un temor que no lo dejó en paz hasta el día de su muerte.

Así de seguro usted podrá comenzar a escarbar entre sus recuerdos y más de un estado de miedo aflorará, entendiendo por miedo o temor la emoción determinada por un agudo sentimiento usualmente ingrato, provocado por una suerte de peligro, que puede ser real o imaginario.

Esta emoción primaria que se deriva de la aversión natural a la inseguridad o la amenaza se da en todos los miembros del reino animal.

Podríamos nombrar muchos miedos, como el miedo a la libertad, al fracaso, a no existir, al amor, a la muerte, a los otros. Los muchos miedos que nos provocamos son propios al ambiente que nos posibilitamos, nada es riesgoso cuando pavimentamos un buen caminar.

Pero como somos seres llenos de emociones y actuamos con sentimientos aprendidos, es muy probable que nos posibilitemos inseguridades que nos llevarán a ese estado de temor, que nace en la medida que no estamos seguros de nuestro mundo.

Cuando veo los miedos aprendidos o nacidos de la mala experiencia, es claro que ellos se pueden mantener o revivir si no superamos el conflicto que ese pasado emocional nos provocó.

Lo desconocido nos provoca desequilibrio y preferimos no aventurarnos. Cuando Orson Welles hizo su famoso programa de radio en que anunciaba una invasión extraterrestre, provocó pánico colectivo; hubo cientos de personas que creyeron, le dieron autoridad y se hicieron parte del susto a eso desconocido que se aproximaba a la Tierra.

La ignorancia nos aproxima a creer cualquier cosa fantasiosa. Esto también nos puede llevar a la cima del miedo.

La mayoría de las corrientes metafísicas usan el miedo como herramienta cautivadora, para mantener a los creyentes expectantes y ordenados bajo designios que han sido revelados por iluminados que dan base a la creencia.

Mis miedos sin duda son similares a los suyos. Sabemos que hay cosas que están ajenas a nuestras posibilidades de entender lo humano, no podemos dejar de sentir desconfianza a lo desconocido, sabemos que muchas cosas nos pueden provocar sensaciones extrañas, mas lo que no puedes hacer es dejarte cautivar por el temor.

Somos seres provistos de sentido y sentimiento, por lo mismo, estamos claros que hoy puede pasarnos cualquier acto sorprendente, para bien o para mal.

Lo que no puede sucedernos es vivir esperando que no nos pase nada y no corramos ningún riesgo. La vida desde que nos permite nacer hasta el último instante es un riesgo en sí.


Read Full Post | Make a Comment ( None so far )

Recently on MARCANDO EL RITMO...

A 20 años de la caída del muro

Posted on Noviembre 9, 2009. Filed under: Columnas |

Somos un eslabón para una cadena

Posted on Octubre 29, 2009. Filed under: Columnas |

¿Respetados o despreciados?

Posted on Octubre 19, 2009. Filed under: Columnas |

¿Quién asesora a los ministros?

Posted on Octubre 12, 2009. Filed under: Columnas |

EL SIN VERGUENZA

Posted on Septiembre 28, 2009. Filed under: Columnas |

Ebria forma de escribir los hechos dieciocheros

Posted on Septiembre 21, 2009. Filed under: Columnas |

Marcando el paso

Posted on Septiembre 14, 2009. Filed under: Columnas |

Por un Septiembre de perdón, pero nunca olvido

Posted on Septiembre 11, 2009. Filed under: Poemas |

La prudencia que ennoblece

Posted on Septiembre 7, 2009. Filed under: Columnas |

¿COMO SEGUIMOS?

Posted on Agosto 31, 2009. Filed under: Columnas |

Liked it here?
Why not try sites on the blogroll...