La justicia tarda, pero llega

Posted on Junio 1, 2009. Filed under: Columnas |

victor jara
Con grata sorpresa recibí el martes 26 la noticia de que al menos uno de los autores del crimen de Víctor Jara había sido sometido a proceso.

En el mismo momento que leía la noticia, se me ocurrió subirla a mi muro de Facebook. Un cercano arremetió frente al tema y a modo de talla, según él, comentó vía chat: “Ah, Víctor Jara, ése que no alcanzó a arrancar y lo mataron por gil”.

No niego que esto me dio no sé si indignación o pena. De verdad, sentir pena por un ser vivo es muy lapidario, porque las penas se dan por aquéllos que extravían el espíritu o por los que logran herir el alma.

No se construye el presente sólo con el presente. No nos podemos negar a nuestro pasado próximo y tratar de tapar el sol con un dedo.

Lo que pasó fue real, muchos criminales aún están libres, usan corbata y probablemente sus conciencias son los únicos jueces que los persiguen, ya que una parte de mi sociedad evita ver ese momento lamentable de la historia.

Más de alguien justifica la esquizofrenia de entonces con el apellido de guerra civil, aunque yo la calificaría como las armas contra el pueblo.

No me equivoco en mi forma de tratar de rearmar Chile, una patria no se reordena empeñándose en olvidar y negarse ver hacia atrás. Por el contrario, justamente para no repetir la estupidez es que debemos asimilarla y darle el lugar propio que le corresponde.

El ánimo de los empates lo escucho hasta en personas que tienen conciencia de lo que fueron los años de dictadura y de lo que hemos avanzado en democracia, imperfecta por cierto.

Me sumo a las falencias que debemos corregir, con voluntad y esfuerzo de cambio, desde una Constitución deplorable hasta salirnos del sistemita que nos ha puesto idiotas. Nada fue porque sí.

Los abusos extremos existieron, los agentes de seguridad pagados por ese maldito Estado no se dedicaron propiamente a cuidarnos de la delincuencia y de los excesos de la sociedad, sino que estuvieron amedrentando en forma cruel y violenta a la población.

No me olvido de haber levantado la voz porque nos habían detenido a un profesor de historia. Me fueron a buscar un 12 de septiembre de 1986 a mi casa, como una forma de recordar el día de la muerte de Víctor, dos autos Opala, sin patente; eran como ocho individuos, con lentes oscuros, cumplían la orden de llevarse al instigador.

En mi caso sí logre arrancar, pero Víctor Jara no. Hoy sí puedo dar testimonio y contarlo, Víctor Jara no.

A diferencia de la consigna que reza un grupo político de izquierda, “ni perdón ni olvido”, soy capaz de perdonar, pero no me pidan olvidar, porque quien olvida mata la única posibilidad de mantener viva el alma de un pueblo y su memoria.

Un pueblo sin memoria es un pueblo sin alma, aunque muy desgraciada y llena de parches esté. Vale la pena, aunque hayan pasado 20 años de la derrota de la dictadura, saber el paradero de los detenidos desaparecidos.

Nada puede quedar en la impunidad. No hubo guerra civil, sólo un golpe traidor de un puñado de soldados indignos que ensuciaron el uniforme y no sólo mancharon la institución armada, sino que dejaron un escozor en la historia.

La justicia tarda, pero llega, y mientras más pronta se haga presente, sin duda cicatrizarán las heridas. Quien dice ser cristiano rasgando vestiduras y luego desprecia la vida con frases cómplices mal elaboradas, lo único que hace es acercarse al infierno.

“Mátame de frente, porque quiero verte para darte el perdón”, decía Joan Alsina, sacerdote católico asesinado también en los primeros días de dictadura sobre el puente Bulnes. Así son muchos los nombres que me saltan a la memoria.

Esto no es para hacer bromas o decir tallas. Realizo esta reflexión frente a dichos que surgen de algún germen que está dentro de nuestra sociedad y que sigue enfermando el derecho de hacer justicia.

No pretendamos argumentar desde la muerte, nada es más terrible que tener nuestra conciencia perdida y nuestros escrúpulos fastidiados; sin duda, la patria se construye sumando todo, lo que gusta y desagrada, lo que se descompone para componer. Esto nos permite volvernos a mirar a la cara, donde las exclusiones han de ser las menos.

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11 Responses to “La justicia tarda, pero llega”

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Totalmente de acuerdo con su sed de justicia y derecho; además de la rabia o pena que uno pueda sentir
por la gente que demuestra su estupidez o indiferencia con frases mal habidas.
Sobre lo de “ni perdón ni olvido”, no creo que sea con un ánimo revanchista ni menos de venganza, simplemente se refiere que sin justicia ni arrepentimiento no puede haber perdón; o sea, un tipo que mata a otro y no reconoce su culpa ni su error no merece el perdón. El perdón no es unidireccional, no compete a un individuo solo, sino a un individuo social, a un ente formado por todos quienes participamos en una sociedad. En la visión del contrato social un crimen como el de Víctor Jara es un crimen social, nos afecta a todos y es, por ende, la sociedad en su conjunto quien debe exigir castigo a los culpables. Ni perdón ni olvido es la receta y exigencia de quienes sufrieron la pérdida de vidas familiares en dictadura, es la condición sine qua non para que la democracia funcione y el pasado se quede donde corresponde y no nos deje avanzar hacia el futuro.

Concuerdo contigo Manuel de que es bueno perdonar pero no olvidar, asi podemos construir una sociedad mas democratica y justa, aprendiendo de los errores del pasado. Pero hay un punto que tambien otra parte de la sociedad olvida, y es que mucha gente de Izquierda tenia intenciones muy belicosas, hablaban de guerra civil, entrenamiento militar (En Argelia por ejemplo) y en general, ideas que no eran muy acordes con conseguir una solucion pacifica a los problemas que enfrentaba el pais.
Hoy, muchas de estas personas han decidido olvidarse de esto, hablan de violaciones a derechos que ellos violaron o estaban dispuestos a hacerlo, esta miopia tambien no es sana para el pais porque genera un sentimiento de injusticia, el mismo sentimiento que comparten aquellos que sufrieron en carne propia o de la mano de un familiar, las atrocidades que se cometieron en nombre de una ideologia o movimiento politico.

¡¡La justicia siempre llega!! y no siempre de mano de nosotros los humanos…
Por el mártir brindamos hoy

Finalmente….ptas que se demoró la justicia chilena….como las weas respondieron a un gran personaje de nuestra historia que lo hicieron mierda!!…….uno se lamenta y dice bueno despues de tanto tiempo algo es algo……..
Disculpen mi comentario…….milicos culiaos!!

ES IMPORTANTE MENCIONAR QUE LA PERSONA QUE FUE FORMALIZADA POR EL ASESINATO DE VICTOR JARA , EN EL 73 ERA UN SOLDADO CONCRIPTO DE 18 AÑOS,…LES ASEGURO QUE NO FUE SU IDEA ASESINAR A VICTOR JARA,..EL CUMPLIÓ UNA ORDEN, ORDEN DE UN SUPERIOR…OBVIO,….
LO CURIOSO ES QUE “SEGÚN LOS ALTOS MANDOS DEL EJERCITO” “NO EXISTEN REGISTROS DE LOS OFICIALES A CARGO EN EL ESTADIO CHILE NI EN EL ESTADIO NACIONAL”
UNA VEZ MÁS EL HILO SE CORTA POR LO MÁS DELGADO….

La idea es castigar a todos los responsables ,entiendo que haya sido un niño casi ,pero nada justifica un asesinato ,gracias por esta crónica ,simplemente magistral

Manuel, gracias por tener una forma de mirara nuestra historia y en momentos darnos una reflexiòn propia pero muy contundente, soy un hombre que sufrio la noche oscura y de verdad el castigo màs contundente es el de las conciencias, sabemos que muchos que hoy usan corbata, como lo señalas, y hasta tienen cargos de representaciòn pùblica estuvieron no sòlo aceptando con un silencio complice los crimenes perpetrados por la dictadura, si no mas de uno se hizo parte…hoy callan o prefieren tapar el sol con un dedo y decir que lo que paso debemos dejarlo como parte del pasao. Justicia es sòlo la forma de calmar el dolor de un pueblo
Desde Berlin tu amigo Diego

No puedo dejar de comentar una noticia que vi ayer por TV…un hombre en la plaza de Puente Alto tomo a un pequeño perro que se le acerco y lo azoto varias veces contra el suelo…imagenes brutales…afortunadamente el perro fue salvado y adoptado rapidamente por una persona de buen alma y el animal parece estar mejor y recuperandose…en la noticia también se reporta que el individuo saco una pistola, afortunadamente de fogueo y disparo varias veces. Siempre me pregunte dónde y como estarán los violadores, los torturadores, los asesinos del golpe ¿como seguirán viviendo?, en que estado mental fisico espiritual se encontrarán…no puedo dejar de sentir que el hombre de la Plaza de Puente Alto era uno de ellos…consumiendose en las llamas del infierno.

realmente me he quedado plasmado al leer esta reflexión, tienes toda la razón amigo, la justicia tarda pero llega.

Es lo que para nosotros, como argentinos, hace que el tiempo no sea ni el del olvido culpable, ni el del recuerdo que mantiene el odio. El tiempo que cura las heridas no es ni el tiempo del olvido culpable, ni el del recuerdo que mantiene el odio. Es decir, es la relación con la verdad del sujeto lo que va curando, cuando la justicia no es perversa. Y de ella, de la verdad del sujeto, no dan cuenta ni la justicia de los hombres, ni lo cierto de su lógica, ni lo cierto de su prueba tomada por la verdad. La verdad del sujeto, solo da cuenta esa intersección entre justicia y verdad

olvide de comentar que a mi me pasó algo similar… hace un tiempo discutí gravemente con un imbecil que puso en su facebook “que vuelvan las botas”…


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