
El respeto se gana y no se decreta por una suerte de mandato u oficio, las instituciones son respetadas en la medida que los hombres que las componen son fieles al mandato supremo para las cuales han sido creadas y criteriosamente ejercen este mandato. El miedo no se gana, si no por el contrario se impone, bajo un sin número de condicionantes sociales, que llevan a un ser o institución a sentirse lejana, obedeciendo por temor a la represión o mal rato que conlleva no obedecer.
Hace un tiempo atrás, junto con una amigo fuí agredido por un descontrolado ser, que sin mediar provocación alguna, tomo un candado y me rompió la nariz, a mi amigo le detono el mismo candado en una ceja, llamamos a carabineros, y para nuestra sorpresa, al llegar la policía no se dieron el tiempo de indagar sobre lo sucedido, más se limitaron a tipificar el incidente como una riña, injustamente agredidos y agresor terminamos en un calabozo. No hace mucho una amiga muy querida fue víctima de un robo, cuando llamó a carabineros, el procedimiento fue confuso, terminando mi amiga detenida, por el sólo hecho de levantar la voz al oficial que ejecutaba el procedimiento. Pregunte por una calle, hace unos días atrás a un carabinero, quien más que limitarse a darme respuesta a mi pregunta, me aleccionó con una serie de ridículos comentarios, la verdad no era necesario, al parecer se molestó porque no le salude como el deseaba. Completo este cuadro con lo sucedido en la protesta universitaria de la pasada semana, en donde un muchacho increpa a carabineros exigiendo el porque de la detención de un menor, por el sólo hecho de levantar el tenor de su voz y pedir una explicación, es detenido frente a una cámara de TV que graba el incidente. Horas más tarde un oficial sale declarando que el joven estaba en los incidentes y por esta razón, al ser reconocido, es detenido. O sea justifican su acción con un subterfugio liviano y muy poco comprobable, no somos tan elementales para creer lo primero que se nos dice.
Entonces que hacemos los ciudadanos, ¿recurrimos a esta institución cuando nos pasa alguna desgracia o tragedia?, o ¿mejor nos aguantamos?, para no acarrear un problema mayor una vez que ellos lleguen. No pretendo generalizar, se que el tiempo nos permite ver a un organismo como Carabineros mucho más cercano a la gente, pero al parecer aún no todos se sacan esa suerte de máscara represiva, la cual llevaron durante los años de dictadura y traspasaron tiempo después, como ignorando que ya no eran las mismas autoridades las que les entregaban responsabilidades. Eso es pasado, muchos de aquellos uniformados dejaron la Institución, en hora buena, y hoy existe una oficialidad que se amolda y adecua a los nuevos tiempos.
Cuando veamos actitudes tan extrañas como las que planteo, que son excepcionales, ¿aunque no se cuanto?, me surge esta pregunta que la dejo como reflexión en cada uno de los que leen ¿Respeto o Miedo?. Ninguna institución, o quien la representa en buena forma y comprende el sentido y la razón del porque existe, debe darse la licencia de ampararse detrás de ella para justificar abusos. El poder en momentos nos enceguece y creemos que podemos fanfarronear de este. Si comprendemos que el ejercicio del poder es para orientar, nivelar, hacer que las leyes y normativas sean cumplidas para que una sociedad tenga lineamientos que permita tratarnos como personas normales y civilizadas dentro de un Estado de derecho, entonces quienes lo ostenta, administran o hacen cumplir, no debiesen nunca aplicarlo en forma arbitraria, esto es lo que cuestiono.
Creo que al estar nuestras instituciones, cual sea ellas, compuestas por hombres, la imperfección es fácil de anidar y darle otro sentido al objetivo principal por el cual fue creada, si este norte se pierde, perdemos todos, nos empezamos a ver con cierto recelo y terminamos por desconfiar definitivamente de aquella organización.
Duerme tranquila niña inocente, es un hermoso mensaje al ciudadano común, pero ¿que pasa cuando este se enfrenta a la prepotencia del uniforme?, y ¿dónde está ese velar y ser del débil el protector?. Hasta una alta autoridad de gobierno no ve con buenos ojos este incidente que es menor, pero fue visto por todos los chilenos. Obviamente no hago juicios de valor, y reitero que los tiempos han cambiado, nosotros hemos cambiado. Es evidente que en algún momento le tuve miedo a Carabineros, y eso se daba dentro de un sin número de compatriotas, fueron durante la dictadura usados como carne de cañón, los hicieron parecer y padecer como los malos de la película, claro eran los que estaban en la calle, los que reprimían, los que en más de una oportunidad se les paso la mano y terminaron haciendo atrocidades como el degollamiento e incidentes diversos, que el tiempo nos permite reconocer como un mal momento de la historia patria.
Pero como bien lo señalo, el tiempo ha pasado, nos podemos acercar cada día más, esta Institución hoy por hoy es una de las mejores evaluadas, lo cual significa que las personas confían en ella. Pero si entran en este círculo de desmadres, que cada cierto tiempo se ven, entonces el respeto se pierde; y ejercer por medio del miedo o del amedrenta las labores encomendadas con el fin de mantener el respeto hacia el estado, velando por el orden y la seguridad, puede llevar a la confusión y retroceder los grandes avances hasta hoy alcanzados.
Un Comentario
“gracias, recuerdo las épocas en que arrancabamos de ellos en las potestas y haber visto su metodología represivaen acción. Los abusos de poder son tan comunes como escasos los poderosos solidarios. notas como la tuya suman a que se multiplique el ejercicio responsable de la autoridad.
Un abrazo”