Abre tu mente y tus ojos

VIVIMOS EN UNA sociedad esclavizada por la ignorancia y la enajenación. Chatos de la opinión pública que hemos generado. Subyugados en todas las esferas, desde la Iglesia hasta el capitalismo. Nuestra mente es entrenada para conformarse con falsas expectativas. La movilidad social es una quimera de la prensa, la literatura y el cine para terminar con nosotros sumidos en un profundo sueño. Pero los pobres siguen siendo pobres, la clase media se pelea las migajas de la clase acomodada para subir insignificantes peldaños. El nuevo materialismo consume las mentes de millones que viven poniendo un pie sobre su silenciosa miseria personal. El pobre autoconocimiento de las personas tiene una razón muy obvia: nadie quiere ver dentro de sí, porque teme encontrar su miseria. Usted no es bello como aquellos de la TV o la revistas, no tiene dinero para viajar en su jet y vivir en algún cerro lejos de esta miserable ciudad. Usted es uno de los millones de roñosos que esperan darle el palo al gato, pero la verdad es que probablemente nunca lo hará.
Lo peor es que creemos que en esto existe una suerte de orden natural. Nos enrostran impresionantes ejemplos de superación, gente que empezó con una moneda de 100 en el bolsillo y terminó dueña de la mitad de la ciudad. Uno que con unos pollitos se convirtió en empresario exitoso, otro que jodiendo a su mentor se fue a conocer el proceso de las tarjetas de crédito y al regresar prefirió morder la mano del que le dio de comer. Estos aislados ejemplos sólo confirman la regla: la movilidad social es una ilusión. Formo parte de un sector cansado de estas mentiras, que no se compra los estereotipos del sueño americano. Infórmese e investigue sobre la distribución de la riqueza y apuesto que le sorprenderá enterarse de la desigualdad no sólo a nivel nacional sino planetario. Si no existieran pobres no existirían ricos, si no existieran feos no existirían bellos, sin fracasados no existe éxito y así podría extenderme. El punto es que aquellos que dominan el mundo por el poder económico necesitan la pobreza para mantener su estatus.
Muchas veces se nos desvía la atención a través de propaganda que alimenta las falsas expectativas, nos enseñan a atribuirle importancia a cosas que de esenciales no tienen nada: farándula, deporte, política contingente, etc. No digo que tales cosas carezcan de sentido sino que son accesorias. Les podríamos dar importancia quizá si nuestros problemas estuvieran resueltos: educación, alimento, oportunidades, esparcimiento, una sociedad más justa, un ambiente grato para la vida humana, un medio ambiente limpio que asegure la viabilidad de la vida en el futuro, entre otros aspectos. Es hora de abrir los ojos. No necesitamos mirar muy lejos. Las personas que están bien sonríen todo el tiempo. No pueden esperar levantarse por las mañanas a recibir el día, viven rodeadas de amor, no se enferman fácilmente y se divierten bastante. Los humanos que han decidido estar bien trabajan en lo que les gusta y consideran que su trabajo es tan gratificante como el tiempo que pasan rodeados de sus amigos. Son capaces de conectase con su entorno. Si no cabe en esta definición es porque no está bien. No existen puntos medios. Lo otro es conformismo y desconocimiento del propio ser. ¿Por qué contentarse con menos? Si usted busca su felicidad, cómo va a vivir del modo que lo está haciendo, quizás esperando ganar la lotería,,
Detectar la miseria personal en que estamos sumidos es un primer paso para construir una nueva sociedad en la que todos tengamos al menos la posibilidad de ser felices.



Bueno el artículo un poco descarnado y duro pero con un final esperanzador. Todo depende de nosotros, la suerte hay que salir a buscarla, trabajarla, ella no está en un boleto de loteria.
Saludos
CARLOS ALVEAR
Julio 21, 2008
100% the TRUE,
lo material no es el camino ,en eso estoy super de acuerdo, me agrada el humor CIANURESCO que pones ….
Chrsitian Montoya
Julio 22, 2008