Archivos mensuales: Abril 2008


Mi madre me parió a mi
con dos gemelas iguales.
El mundo se alegró
por tan hermoso momento
y mientras esto ocurría
se iluminó el firmamento,
en que yo vine a la vida
a calmar los sufrimientos
de las almas perdidas
que deambulan por el tormento.

Que euforia siento ahora
escribiendo estas coplistas,
contándoles a ustedes
la grandeza de mi vida.

Si bajara Dios del cielo
no se cuanto se alegraría,
por haber creado a un hombre
que irradie tanta energía.

No pierdan de conocerme
y seguirme como ejemplo,
he venido a ser luz en las tinieblas,
como un Mesías moderno…

EPITAFIO

Cuando en mi tumba quede el cuerpo que llevó mi andar,
no pierdas tus lágrimas ni me llores,
mi alma llena de gozo seguirá caminando por esta humanidad,
y si me miras a lo alto me verás volar junto con la libertad




Esta orden emana de los más altos confines de la supremacía del poder santo y llega en lenguas de fuego hasta las almas de 36 iluminados que, guiados por las profecías a ultranza de Jorge Reyes, corren al Tribunal Constitucional, compuesto de sumos sacerdotes, al que solicitan que este designio quede sellado en cada una de las almas que habitan la patria y se determine abolir para siempre la escabrosidad que conlleva la píldora anticonceptiva Postinor 2.

Los sacerdotes, inspirados por la voz divina, siguiendo sus convencimientos y en pos de una patria libre de disipadas y libertinos, accedieron a dar su sentencia, con lo cual se logra que los impíos dejen de hacer cosas que llevan a la perversión de los espíritus.
Lo anterior leído suena como algo sacado de algun texto medieval.

Tomo razón de lo abusivo, impositivo y disoluto que nos resultan algunos iluminados que basan sus decisiones y fallos en sus convicciones religiosas, emanadas sin duda de una jerarquía que dista mucho de conocer la realidad. Su moral impuesta nos recuerda a las dictaduras o el absolutismo.

No es posible aplicarla a los laicos que no están en sus filas. Me surge una serie de interrogantes ante el tema del catolicismo, tan intrometido en las conciencias y las determinaciones ajenas. La mayoría de las religiones inducen a los fieles a sentirse pecadores, dependientes e incluso merecedores de duros castigos por parte de Dios.

Él es el jefe a quien la humanidad debe obediencia, respeto y honor, como el que brinda una esposa amante. Y esta relación se da donde reina el amor, aunque realmente en dicha relación Dios sería el esposo abusador que conoce la manera de amar por la intimidación sicológica. Los practicantes son instruidos para temerle a ese dios y si se molesta, no habrá manera de escapar de su cólera y del infierno.

A los creyentes se les enseña que son unos pecadores; para el caso de la píldora, unos lujuriosos, incapaces de actuar correctamente o llevar una vida buena. Todo lo bueno que el creyente consigue es debido a Dios, no a sus propios esfuerzos. La humanidad no es confiable para tomar sus determinaciones, como comprar especies, escoger amistades, concurrir a lugares, mucho menos tomar decisiones morales, afectivas, sexuales.

Por ello se debe intervenir y hacer pensar que lo malo es producto del hombre y lo bueno, creación de Dios. Si sientes que Dios está abusando de ti, rebélate y déjalo, consíguete uno realmente provisto de amor y comprensión, constructivo para tu vida, no castigador y, sobre todo, deja a los que te han cargado la mochila de tantas fantasías y discursos carentes de razón.

No pretendo determinar la existencia o no de Dios. Sólo desearía que fuésemos capaces de entender que tenemos tres propiedades inalienables: discernimiento, voluntad y carácter. Cuando nos tratan de anular el carácter con alguna doctrina que se aleja de la libertad personal, se nos atrofia el discernir y de paso se nos lleva a la anulación de la voluntad.

Un número representativo de personas marchó el 22 de abril y entendí que muchos se comienzan a hartar de que un puñado de personas nos impongan formas de ver la vida y que buscan coartarnos la posibilidad de decidir en cosas tan personales como la concepción.

No podemos agregar a las tablas de Moisés un nuevo mandamiento. Es suficiente con diez. Uno más sería de mal gusto. Dejemos de hacer tantas leyes de prohibición y pongámonos a trabajar para prevenir y sobre todo a educar. Una sociedad educada es capaz de tomar sus propias decisiones en forma correcta y responsable.

Claro que muchas veces conviene tener a las personas con poca instrucción, porque es el mejor modo de hacer que se traguen dogmas absurdos y abusivos que se han ido consagrando por tantos años en los ADN de los que militan las religiones.

Observa bien esta foto y veras como se miente al mundo por parte de la China

En la foto, militares chinos se preparan para revestirse con ropas de
monjes… tomada, a escondidas, el 20 de marzo por la Agencia de
Comunicación de Gran Bretaña. Información: Los monjes de Lhassa dijeron que
ellos estaban encerrados y en absoluto estaban en la manifestación.
Gracias a esta foto “robada” en condiciones de control irrefutable.
La foto pasó por Italia y ha llegado a nosotros. Esperamos que
atraviese todas las fronteras y se vea en el mundo entero.
Siempre es bueno entender que el pueblo Chino no es culpable
solo victima también de un gobierno abusivo y sin capacidad de
entender que la paz y el dialogo se pueden desarrollar en la medida
que se tenga voluntad y no se inventen absurdos como en la foto.
Difúndelo.


Si la ignorancia se impone, la justicia fracasa. Así sucedió con Yasna Provoste. Es como cuando los sofistas obligaron al justo a beber cicuta. Escuché a más de alguien hablar de lo peligroso que es para nuestra conciencia y desarrollo. Pero a veces parece que llegó para quedarse y ser una especie de ejercicio necesario para complementar nuestra mediocridad. Presté atención a la defensa elocuente del abogado Luis Bates. Si los senadores lo hubiesen escuchado de seguro que no habrían votado en favor de la acusación. Pero sólo se limitaron a estar presentes.

De este modo, se ha escrito un nuevo triunfo de la ignorancia por sobre la justicia. Increíble ver a los renegados de la Concertación entregando su voto. Y lo más increíble, al diputado Jaime Mulet, en algún momento amigo y casi mentor de Provoste. Pero vienen las elecciones de 2009 y creo que el pueblo sabrá hacer algo para impedir que la ignorancia siga reinando en el Congreso. A veces, pienso que es lo que nos merecemos, porque no es culpable el chancho, sino el que le da el afrecho. Cada vez que miro cómo se abren los debates en el seno del Poder Legislativo y las argumentaciones pueriles que surgen, recuerdo cuando estaba en la enseñanza básica y discutía con algún compañero que no encontraba nada mejor que sacar a relucir quiénes eran sus tíos y los oficios que ejercían… la diferencia es que éramos niños que abrazábamos la vida con argumentos infantiles. En cambio, en el Congreso hay -se supone- personas preparadas y capaces de discutir y convencer con argumentos sólidos, y no fijarse en intereses mezquinos sin asidero en la verdad y menos en la justicia.

Para completar esta ignorancia parlamentaria está lo de la píldora del día después. Aquí sí que es cómica la cosa: 36 diputados hablan como científicos, porque dicen que la píldora es abortiva e incorporan razonamientos metafísicos que ni sus más cercanos les compran. Obviamente, lo hacen por los pobres… qué carajada. Usar a los pobres para justificar un acto retrógrado, motivado por poderes fácticos, parapetados en doctrinas medievales que necesitan mantener a cualquier costo. Entonces, al Estado de derecho no le queda mucho, con tanto cantinflero suelto arguyendo teorías con los fundamentos de una artículo editorial trasnochado de El Mercurio. No parecen darse cuenta de que hay otro mundo más allá de su doctrina religiosa.

Me encanta eso de que respetan la vida. Son los mismos que no hicieron nada con la pena de muerte: en tiempos de la dictadura no dudaron en justificar lo injustificable y se hicieron cómplices con su silencio ante las desapariciones y las muertes arbitrarias. Ese respeto que hoy arguyen por la vida, sin duda no lo incorporaron en sus diccionarios en otro momento de la historia.

Nos va quedando claro quiénes son los que tratan de dirigir nuestras conciencias y forma de conducirnos. No les importa si tenemos edad suficiente para armar nuestro criterio y saber lo que es bueno y lo que podría ser perjudicial para cada uno de nosotros. Obviamente, como tenemos esta especie de guardia pretoriana, estos pepe grillo de la ignorancia, es bueno preguntarse hasta cuándo permitimos que nuestros impuestos los sigan manteniendo.

Ojo, la ignorancia no es una virtud y mucho menos un patrimonio de un sector. Es transversal, una aversión que puede en cualquier momento acorralarnos y convertirnos en militantes de sus filas. Cuando critico a esos 36 diputados y esos cinco jueces del Tribunal Constitucional que impusieron su criterio en el tema de la píldora o a esos 59 diputados que apoyaron la acusación contra la ministra de Educación o a los que antes respaldaron un toque de queda legal y tantas otras leyes que tienen claros cuestionamientos, sólo advierto que podemos avanzar como Estado pero siempre y cuando los ignorantes sean los menos y elijamos no sólo a los más capaces, si no a los más preparados. Eso sí, es responsabilidad de todos. De lo contrario, la ignorancia no sólo nos invadirá, sino que tarde o temprano será Gobierno.

Resumir 42 años en unos pocos miles de caracteres es complicado, pero se puede. Es bueno ponerse límites que resuman en qué parte de nuestra historia estamos y hacia dónde vamos, qué hemos hecho bien y qué hemos dejado de hacer. Mi mundo no ha sido fácil, pero no ha estado lleno de complicaciones. Nací en una familia de clase media y creo que el mayor tesoro que ella acunó fue la alegría de saber vivir. Eso me impulsó a aprender a entender que las etapas que vamos dejando son como una historia aprendida, una de motivaciones sublimes para aprender a ser feliz.

Me declaro feliz al menos en 99%, el 1% dejémoslo para esos momentos de no entender las partidas, no asumir que el desapego a las cosas y las personas es algo que debemos asimilar, una virtud que cuesta y ha de ser un escollo para lograr la adultez. Crecí en una sociedad convulsionada, con una revolución de las flores o en libertad y una patria para todos, aunque la falta de entendimiento nos llevó a vernos como enemigos, incluso a enfrentarnos como energúmenos y con golpes (literalmente) dimos un cambio brusco. Fue la noche oscura y tenebrosa, que puso un antes y un después y que ante la cual sólo la historia sabrá entregar una razón justa y objetiva. Así pasó parte de mi niñez y juventud. Con restricciones de muchos tipos, pero siempre con un refugio que me acogía: la familia. Muchos se fueron integrando, porque si algo he tratado de hacer es coleccionar amigos -las colecciones uno las cuida y las protege-, que son parte de la familia astral, esa que hace más llevadero los momentos difíciles y permite caminar con entusiasmo cuando el viento sopla en contra.

La fórmula para mantener a los amigos es simple: comprender que son seres libres y no propiedad de uno, marchan con sus conflictos y realizaciones, entendiendo que cada paso te compromete dentro de tu sociedad para hacer que sea mejor. Aprendí a ver el vaso semi lleno y no vacío. Creo que después de la tormenta la calma debe llegar, que la contaminación no es un problema, sino una posibilidad de tomar conciencia de que somos parte de la solución para dar a las futuras generaciones un espacio más grato. En estas miles de horas desde que nací, he logrado conocerme lo mejor posible, aceptarme como soy, descubrir la riqueza que hay dentro de mí y proyectarla a los que me rodean. Estoy convencido de que si tratamos de reencantar al mundo que nos rodea, este eslabón crecerá y la sociedad será mejor.

No se equivoquen. No soy de esos simplones que van por la vida sin comprometerse con una línea y dejan de tener postura. Por el contrario, he gritado contra las injusticias, he sido capaz de frenar abusos. No acepto que se denigre a la mujer; no creo que las minorías deban ser marginadas, deben ser integradas, con sus virtudes y defectos. Jamás dejé de decir lo que pienso, sin importar que eso me haga ver como el gallo problema. Las cosas por su nombre y los números, lo más claro posible… miren que al enredar los resultados al final el único que queda mal es el tramposo…

Soy ateo por convicción y opción, pero no quiere decir que ignore que debemos cultivar una espiritualidad. Alguno que esté leyendo no lo comprenderá. Le invito a que amplíe su horizonte. He viajado lo justo, pero no lo suficiente y en esta etapa es donde más he aprendido. Creo que mi sueño americano, del cual me río siempre, está casi completo: planté un árbol en Constitución a los 14 años. Es una palmera que seguro vivirá más que yo. No he escrito un libro, pero voy para cuatro años escribiendo columnas. Si bien no he tenido un hijo, no ha sido por falta de entusiasmo. Puedo decir que tengo muchos amigos (as) que en momentos parecen mis hijos.

Difícil abreviar en unos pocos caracteres una vida de 42 estados. Cada ciclo que se abre es otro que termina. He vivido plenamente, amado con profundidad, gozado y, sobre todo, aprendido a ser feliz. Haga como yo: resuma sus etapas pasadas en un ensayo, verá que está muy cerca de lo que yo estoy. También, puede cultivar la felicidad y, por sobre todo, ser querido por sus iguales.




¿Te has mirado al espejo para ver cómo eres y adivinar cómo serás? ¿Has pensado que el tiempo pasa? Algunos nos vamos poniendo regios, pero la verdad es que envejecemos a prisa. El cuerpo se empieza a deteriorar, o mejor dicho a transformar. Una cana desconocida y después un rollito en la cintura. La papada repentinamente crece. Parece que salió otra pera. Sin duda, la fuerza de gravedad nos comienza a afectar más de lo habitual. Por eso empezamos dietas que sólo nos hacen sufrir malos ratos y deseamos a como dé lugar mantenernos juveniles, prolongar esta etapa lo más que se pueda, nunca mostrar el carné, menos decir el año de nacimiento y tratar de no recordar muchas cosas que dejen en evidencia cuál era nuestra época, no esa otra queremos mostrar como propia. Comenzamos a usar cremas para las arrugas, aunque si algún amigo nos sorprende, nos hacemos los locos y decimos alguna respuesta poco convincente.

Cuando chicos todo es rebosante. Los cambios físicos afloran y obviamente los dejamos en claro para tratar que los adultos nos vean con más años y no nos traten como chiquillos. Llega la adolescencia y una metamorfosis nos invade, llevándonos a la mejor etapa -la juventud- de la cual nunca desearíamos salir y luchamos porque queremos quedarnos ahí como sea. Somos los conquistadores del mundo. Todo el universo está a nuestros pies. Soñamos mil sueños. Cancheramos como ningún otro. Nadie está sobre nosotros y las conquistas, aunque sean pocas, las multiplicamos por miles para mostrarles a nuestros iguales que estamos provistos de una resistencia inigualable.

Pero no dura eternamente. Cuando esta etapa comienza a alejarse, nuestro cuerpo nos informa que ya no somos los mismos de antes. Nos levantamos una mañana cualquiera y al mirarnos al espejo desnudo, advertimos que el vientre crece sin más ni más, el pelo comienza a escasear en algunas partes y en otras a sobrar: es el instante en que nos asumimos como adultos y nos ponemos más serios, graves por momentos, idiotas en muchos otros. Sin duda perdemos esa alegría contagiosa de la adolescencia. Como somos adultos no salimos más. Nos quedamos sólo con los recuerdos. Vamos del trabajo a la casa y viceversa. Los fines de semana nos quedamos echados en la cama, viendo televisión, diciéndole a los niños que no molesten y pidiéndole a nuestra señora que nos traiga fruta, leche, el diario, o las pantuflas por si se nos ocurre ir al pipirrún.

Ya no somos el carro más moderno. Comenzamos a desgastarnos. Nuestros hijos han crecido y cuando nos presentan a sus compañeritas a veces desearíamos que no se refirieran a nosotros como tío y también que nuestros hijos fuesen nuestros hermanos menores. Así empezamos a alejarnos de esa etapa tan preciada. es una ley de la naturaleza que se cumple sin chistar. Lo más probable es que sirvamos de estudio o pasemos a ser parte de una estadística más.

Lea atentamente, no disimule. Algo lo está aguijoneando. Debe ser que si observa su cuerpo -máquina perfecta, aunque desgastada y algo a mal traer- entenderá a qué me refiero. Nuestro cuerpo ha cambiado demasiado, nuestros huesos empiezan a flaquear, las arrugas se apoderan de nosotros y el odontólogo nos dijo la última vez que debemos reemplazar más de una pieza, o sea, en unos años comenzaremos a usar placa. Y el oculista de seguro nos recetará algún lente óptico. Qué increíble: si en otros tiempos donde ponía el ojo ponía la bala. Es el cuerpo que exige más que un cambio. El engrase no mucho ha de servir. Asumirnos es lo mejor y sólo tratar de ponernos en el lugar que nos corresponde, sin presumir nada y tratar de hacer ejercicio para no oxidar todos los huesos, salir a caminar aunque sea para pasear al perro. Si no tiene uno invente algo que lo saque, mire que llegar a viejo y más encima achacoso debe ser un mal que no es muy recomendable. Por ahora, si está a tiempo, aproveche los años que le quedan para salir, conocer, recrearse y comenzar a darle a su cuerpo menos estrés y más armonía. No sólo usted lo va a apreciar, sino los que están acompañándole llegar a viejo y ser decrépito es un mal que sólo uno puede remediar.



Santiago no es Chile. Pero a la hora de los intereses cruzados la comuna se hace importante.

La Concertación la perdió a manos de la derecha cuando Joaquín Lavín se impuso por amplio margen ante su contendora, una mujer democratacristiana que fue muy poco respaldada por sus correligionarios.

Luego llegó Raúl Alcaíno, que recibió una herencia que pocos desearían: un municipio casi quebrado, con deudas extremas, aguas vendidas y sobrepoblación funcionaria.

Lavín había hecho las cosas más extrañas: desde una playa a las orillas del Sena criollo hasta una zona de nieve artificial. Alcaíno ha sido algo así como un hechicero: si no es brujo, le falta poco y no lo digo de modo peyorativo.

Sólo un brujo arregla los pasteles de alguien que de administración mostró poco. Con casi nula aparición, sólo se ha abocado a sanear la oficina.

Hoy se abren las eventuales candidaturas. Todas aún han de ser ratificadas por los partidos, ojalá con primarias, para saber en forma real quién es el o la más representativa. Comparto la propuesta de Marcelo Trivelli.

A él la Concertación se lo farreó la vez pasada. Antes de seguir, permítanme decir algo que me confunde y molesta: eso de poner la típica frase la gente me lo pide. Dejen de usar esos dichos trasnochados. Si el partido es quien instala al mejor o al que está a mano.

Pero eso de que los vecinos lo piden o que un grupo de intelectuales firmó una carta es una estrategia. Al final los que firman en muchos casos ni siquiera son electores de la comuna. Además, de poco sirven al momento del recuento.

Sabemos que algunos aparecieron de juez y parte. No dejó de llamar la atención. Algo propio del candidato del aire, que compra islas, ese del discurso pegado de que cuando sea candidato de la Alianza dejará todas sus empresas para dedicarse a lo que anhela: el servicio público.

Al menos Jaime Ravinet, que integraba la comisión calificadora de candidatos DC, renunció para presentar su candidatura. Ojalá hubiera sido antes o no hubiera aceptado el cargo si tenía planificado competir. Pero Ravinet es especial, ni mejor ni peor. Siempre pensé que después de casi dos décadas no volvería a pensar en ser candidato a alcalde.

Alguien que ha sido biministro, un hombre con el temple de postular a una senaduría, que ha estado entre los candidateables a la Presidencia… retroceder a la municipalidad de Santiago. Qué extraño. La política es voluble y los líderes que se venden de gran alternativa no son más que picolos.

Su contendora, Ximena Rincón, es una mujer de muchas virtudes. Inteligente, audaz, atractiva, clara en su forma de pararse ante la vida, sin complicaciones para tomar decisiones, con una trayectoria bastante interesante. Si tuviese los años de Ravinet es probable que tendría un currículo más grueso. Los años siempre son aliados para acumular experiencia.

Tenemos dos candidatos de la Concertación muy potentes. Como votante de Santiago tengo claro por quién me inclinará. Sí, porque a diferencia de muchos otros que opinan y adhieren con cartas de apoyo, yo vivo y contribuyo en esta comuna.

Podría incluso ser el tercer candidato. Pero la experiencia y los años no me lo permiten. Soy aún muy joven, aunque tengo algo claro: busco caras nuevas, quiero ver que los partidos presenten gente que no sea la misma de siempre. Por qué no damos la posibilidad a las nuevas generaciones.

Acá se debe dar el recambio; sin embargo, hay muchos que no lo entienden. La política cada día se llena de personas más mayores y los más jóvenes deben esperar, como Penélope en los bancos de la estación.

Ojalá en Santiago se presente gente más joven a la competencia del sillón alcaldicio y no lo que ya estuvo, que no fue mucho lo que aportó.